viernes, 12 de diciembre de 2008

La sala de torturas

Abres los ojos y te encuentras atada. No sabes donde estas, y la sensación de las apretadas cuerdas sobre tu cuerpo te empieza a agobiar y asustar.
Miras a tu alrededor, es una sala grande, amplia.
Al fondo de la sala ves a otra chica, atada como tu. Completamente inmovilizada, su cuerpo desnudo esta siendo torturado al haberla dejado encima de un gran bloque de hielo.
Sus gemidos, mezcla de dolor y placer empiezan ha hacer que tu sexo se vaya humedeciendo a gran velocidad.



Miras a otro lado y ves un tanque de agua, de poco mas tamaño que el de una persona adulta.
Dentro de el hay otra chica. También atada, completamente sumergida en agua. Fuera del tanque, al lado de ella, otra chica se asegura de que no se asfixie. Otra chica torturada en esa mazmorra.



A la chica la sumergen la cabeza y se la sacan cuando su torturadora cree que ya ha tenido suficiente. Pero observas el placer que siente la chica supuestamente torturada. Te preguntas si te harán eso a ti también. Te preguntas si te pondrán encima del hielo.
La torturadora te mira y se da cuenta de que te has despertado. Vacía el tanque lo suficiente para que la chica de dentro pueda quedarse de pies y poder respirar y se acerca a ti.
-¿Has dormido bien, esclava?



Entonces te das cuenta de que a tu lado hay otra chica, también completamente inmovilizada con unas fuertes cuerdas rodeando su sensual cuerpo.
-Contigo vamos a empezar de otra manera.
Te atan junto a la chica que tienes al lado. Te ponen una mordaza y os rocían a las dos con agua helada. Vuestros cuerpos se retuercen por el frio... pero queréis mas.



Entonces os cambian de posición, y te atan de tal manera que el sexo de la otra chica queda justo a la altura de tu boca.
No tienes mas remedio que lamerla. Y notas como sus deliciosas jugos penetran en tu boca. Ella gime, tu sientes como chorreas.
Es una deliciosa tortura.



El placer que sentís las dos es increíble. La torturadora os sigue rociando con la manguera de agua helada, pero el calor que sentís no puede apagarse ni con el agua mas fría.



Los pezones de la chica a la que te están obligando a lamer están siendo torturados por unas pinzas, pero eso no hace mas que excitarla, y tu mueves la lengua con mas rapidez.



El delicioso flujo de su sexo se resbala por la comisura de tus labios.
Que tortura mas maravillosa, piensas.
Y cuando tu compañera llega al orgasmo, todo se pone del revés, y ahora son tus pezones los que son torturados, y eres tu la que espera para tener un orgasmo. Y que deliciosa sensación.
Nunca te has sentido mas excitada.



Cuando has llegado al orgasmo, os desatan y te dejan en una esquina, en una posición incomoda.
Desatan a la chica del hielo, y tras azotarla un poco, la torturadora la deja ir.
A la chica del tanque la ponen en el hielo, mientras gime de placer y dolor.
Tu ves como a la chica a la que tenían atada junto a ti es introducida en el tanque de agua.
-Luego empezare contigo.
Te dice la torturadora.
Mientras se llena el tanque con la chica dentro, piensas que es un maravilloso sueño del que no quieres despertar nunca.

4 comentarios:

Sandra dijo...

Mmmmmmm, que relato mas sexy.
Me has puesto un poquito bastante... que bien escribes, mi niña.
Mil besos para y ti y otros mil para Mariel

jeremiaslp dijo...

que sesion. Haces que cualquiera envidie tu papel, realmente entre las fotos y tu relato logras que salga corriendo a comprar cuerdas para que sean parte de mi vida, jajajaja.
Besos y espero saber mas de ti pronto

El chache dijo...

Chica, escribes que te cagas de bien.
Muy bueno el relato.
Un saludete

mariel dijo...

Maravilloso, Lili...!!!

Tu relato, perfecto y sumamente excitante...
Y las fotos, excelentes...
Un conjunto que es para que los ratoncitos no paren de dar vueltas por la cabeza...!!! jaja

Te felicito...!!!

Y bueno, aprovecho a pedirte disculpas por mi ausencia por estos días. No sé qué pasa, pero las horas creo que vienen falladas últimamente... Ya no alcanzan para nada...!!!

Mañana daré el presente con alguna cosilla, promento...

Un besito enorme, Lili...
Y muchísimas gracias por éste precioso regalito para el fin de semana...
Mariel